Cómo usar las palabras a tu favor y no en tu contra: el relato mental.
- Silvina Balquinta

- 6 ene
- 3 Min. de lectura
El poder de las palabras en nuestra mente y en nuestra realidad.

La tradición tolteca ve el tiempo de manera diferente.
En la cultura actual nos centramos en evitar la muerte, lo que implica que nos enfocamos en la idea de morir, para no morir, pero nuestro foco está puesto ahí, en lugar de enfocarnos en vivir.
Por eso repetimos la frase, que parece una belleza, pero no lo es:
“Vive como si este día fuera el último”,
o sea, sos un pre-muerto, si hoy es el último día de tu vida, mañana te estamos velando
(no a vos, no te asustes, es una manera de escribir)
Ahora mirá la frase de la tradición tolteca:
“Vive como si hoy fuera tu primer día”.
Te juro que la escuché y algo se me cambió de lugar adentro, algo hizo “click” o “clack” o el ruidito que hagan las neuronas descodificando información.
Si vivís como si hoy fuera tu primer día, tenés una aventura por delante, cosas por experimentar, te da curiosidad, te da entusiasmo, te conectás con la vida.
¿Te das cuenta del poder que tienen las palabras para moldearnos la interpretación de lo que nos pasa y de lo que pasa alrededor?
Son una especie de anteojos de colores que te hacen ver que todo es de ese color.
Imagínate
que te ponés unos anteojos azules y ves todo azul.
Pero el mundo no es azul, y vos de tanto ver todo azul, te creés que sí es azul, y empezás a elaborar juicios con que la “azulidad" es lo “normal”, lo bueno, lo valioso, lo que sea.
Y todo lo demás, pura mierda.
El mundo se vuelve azul (aunque nunca haya sido azul de verdad).
Ponele azul, o ponele rojo. Imaginate que ahora ves todo rojo y se instala el poder de la “rojitud”.
Lo mismo con cualquier color, con cualquier palabra, con cualquier idea que se vuelve creencia y que nos hace percibir todo desde ese punto de vista.
Pero sólo es eso, un punto de vista.
Sólo es una palabra, un color de anteojos.
Sólo es una idea, una creencia.
Y eso no necesariamente es LA VERDAD, así con mayúsculas.
Según como estés pensando, en tu último día o en tu primer día, es como vas a experimentar la vida, al filo de la muerte o estrenando la vida.
Por eso es tan importante tomar nota de las palabras que se repiten en nuestra mente, porque, así como pensamos, así sentimos.
Y así como sentimos, así creamos una realidad u otra.
¿Te cuento un secreto?
Toda la vida me interesó analizar las palabras y de dónde venían.
Ahora también me gusta analizar de dónde vienen las ideas, porque siempre las pensó alguien y ese alguien siempre tiene una intención.
Este es un mundo de intenciones, nos guste o no.
Cuando descubrís los significados reales de las palabras o las intenciones ocultas de las ideas que todo el mundo repite en la calle, en el almacén, o en cualquier sala de espera, justo ahí es cuando podés empezar a cambiar tu lenguaje interno.
¿Por qué es importante esto?
Porque tu lenguaje interno es el lenguaje de tu mente.
Y tus emociones es cómo tu biología interpreta esos datos.
¿Y sabés adónde se refleja todo eso?
Exacto!!!!
En tu realidad.
Tarea para el hogar (o pregunta que es más bien un BioTip):
¿Qué día querés vivir hoy?
¿El último?
O ¿el primero?
Y ahora te digo algo más, que colabora con elegir qué tipo de día querés vivir hoy, y mañana, y pasado.
Mantener una mente en calma y enfocada es importante para la salud y el bienestar.
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